Con el evangelio de hoy entramos a la dimensión teológica del perdón. Hoy en día se habla incluso de lo saludable que es para una persona perdonar. Siguiendo el “Discurso sobre la comunidad “ de Mt 18, hemos visto el domingo pasado la necesidad de la corrección fraterna y en este domingo se completa con la necesidad de perdonar siempre. Los textos bíblicos invitaban a conceder el perdón por lo menos tres veces, tal como Dios: “que perdona al hombre dos, tres veces” (Job 33,29). Para Pedro el superar las tres veces, por un perdón que llega hasta siete, le parecía ya suficiente, por lo que Jesús le rompe el esquema y le invita a un perdón sin límite de veces, ofreciéndole la cifra ilimitada de “setenta veces siete”. ¿Por qué Jesús pone una cifra exagerada de veces para perdonar? La respuesta es sencilla, examinando la parábola demostrativa que sigue a la enseñanza de Jesús, podemos ver a los dos personajes: el amo y el deudor. En el primero se vislumbra la figura de Dios, que no por nada se le llama “rey”. Solamente con Dios el hombre puede contraer deudas tan desproporcionadas, porque al contrario de los hombres, el Señor es infinitamente tolerante. Sólo Dios puede soportar lo que en la lógica humana es insoportable. En el deudor estamos todos nosotros, con él podemos comprender que nuestras deudas son bagatelas microscópicas comparadas con los créditos que Dios podría manifestar sobre nosotros. Sin embargo, nosotros somos implacables, incapaces de llevar al nivel del perdón y el olvido las deudas de nuestros hermanos. La lógica cristiana se separa así de la lógica del mundo, los que desean entrar a la comunidad de los discípulos de Cristo, tienen que abrazar esta norma de vida y santidad, en donde el derecho es superado por el perdón, en donde el equilibrio legal es superado por la misericordia. Tan fuerte fue esta enseñanza para la comunidad, que el propio Pablo años más tarde, escribiendo a la comunidad de Colosa se las recuerda: “”¡Perdonaos mutuamente! Así como el Señor os ha perdonado, así también debéis hacer vosotros” (3,13). En efecto, si a menudo recordáramos los dones de Dios y sus muchos perdones para nosotros, encontraríamos de ridículas nuestras mezquindades y avaricias para con los hermanos. Propósito de la semana: Examinaré con sinceridad si tengo deudas reales de perdón que debo ofrecer a alguien.
Al Evangelio de este domingo, la Iglesia le asocia el maravilloso texto del profeta Ezequiel en la primera lectura de hoy en el capítulo 33: “Hijo del hombre, te he constituido centinela para los israelitas; escucharás una palabra de mi boca y tú los advertirás de parte mía”. Con una curiosa comparación, Ezequiel acerca la misión del profeta a la de un centinela. Él debe divisar el horizonte de la historia señalando sus signos oscuros y ocultos, las huellas misteriosas de Dios, los amaneceres de la vida junto a sus atardeceres para comunicarlos a la ciudad que es la comunidad de Israel. Él tiene una gran responsabilidad que el mismo Dios le ha confiado. Esa misma responsabilidad del profeta, Jesús la aplica a la comunidad de los discípulos. En el capítulo 18 Mateo presenta el cuarto de los discursos del Maestro que constituyen casi las columnas de su evangelio. Discurso llamado la <<Regla de la comunidad>> o <<el Discurso Eclesial>>, porque en él se define el comportamiento y el gobierno de la Iglesia. Uno de esos temas es la corrección fraterna, que es en cierto sentido la misión del centinela que busca cuidar del peligro que los hermanos pueden correr. “Ser centinela” equivale a ejercer el arte de ayudar al bien vivir entre los hermanos, a actuar con humildad y amor genuino, a ponerse en el lugar del otro con sensibilidad humana e interior. En efecto, lo que se busca no es juzgar o condenar, sino el de salvar. Por eso es que la corrección fraterna es parte del proceso de maduración de una persona y por ende también de una comunidad. Con espíritu fraternal la corrección se hace a través del diálogo personal, seguido por la invitación a que otros también con prudencia y caridad se asocien en la tarea de ayudar al hermano que se ve está errado y no quiere enderezar el camino. En este sentido, el pasaje de Mateo de hoy no está en oposición a la regla de la corrección fraterna presente en Lucas: “Si un hermano tuyo peca, repréndelo; pero si se arrepiente, ¡perdónalo! Y si peca siete veces al día contra ti y siete veces te dice: Me arrepiento, tú lo perdonarás” (17,3). Así pues, el discurso de Mateo se propone para todos los tiempos y comunidades en un desarrollo educativo por medio del cual todos debemos crecer en corregirnos a nosotros mismos y buscar que también los otros puedan mejorar en su conducta para así alcanzar una vida eclesial más acorde a los sentimientos de Cristo que vive en ella
Conferencia Episcopal de Honduras (CEH) Departamento de Biblia y Catequesis Septiembre 2026
Con gran gozo pastoral nos preparamos para celebrar en toda Honduras el Mes de la Biblia 2026. En el marco de la Santa Misión Nacional y en comunión con toda la Iglesia, la Conferencia Episcopal de Honduras pone a disposición de las diócesis, parroquias, comunidades de base, movimientos eclesiales y familias, los materiales de animación pastoral diseñados para profundizar en la Palabra de Dios y promover una auténtica conversión personal, comunitaria y social.
Temática Central y Lema General El lema que guía todas nuestras reflexiones durante este mes es: «El JUSTO DEBE SER HUMANO» (Sab 12,19)
En un tiempo donde el acelerado progreso tecnológico nos desafía y corremos el riesgo de caer en la cultura de la indiferencia, la polarización o el individualismo, la Escritura nos recuerda la dignidad inviolable que Dios ha otorgado a cada persona. Como nos enseña el Papa León XIV en su encíclica Magnifica Humanitas: “La Palabra de Dios ofrece criterios fiables para orientar los caminos de la justicia y abrir vías de reconciliación y paz entre los seres humanos” (MH 23).
Asimismo, en este año en que conmemoramos los 800 años del tránsito al cielo de San Francisco de Asís, nos inspiramos en su testimonio para convertirnos en “Evangelio viviente” y constructores de paz en Honduras.
Mensaje del Presidente del Departamento de Biblia y Catequesis Mons. José Bonelo, OFM, dirige un cálido saludo fraternal a todo el pueblo de Dios, animándonos a realizar la Lectio Divina como un método eficaz para escuchar, meditar y encarnar el mensaje divino en nuestras vidas cotidianas.
Descarga.pdf — Carta de Presentación Oficial de Mons. José Bonelo, Oración al Espíritu Santo y Canto]
Método de Trabajo: La Lectio Divina (Pan de cada día) Para el estudio y la oración de cada uno de los temas propuestos, utilizaremos la metodología tradicional de la Lectio Divina, que comprende 5 pasos fundamentales:
LECTURA (Lectio): ¿Qué dice el texto? Leer de manera atenta, respetuosa y sin prisas.
MEDITACIÓN (Meditatio): ¿Qué me dice el texto? Reflejarse en la Palabra e interiorizar el mensaje en la propia vida.
ORACIÓN (Oratio): ¿Qué me hace decirle a Dios? Pedir, alabar, agradecer y suplicar.
CONTEMPLACIÓN (Contemplatio): ¿Qué me da a conocer? Dios se da a conocer con la experiencia del corazón y nos invita a ver la realidad con sus ojos.
COMPROMISO (Actio): ¿Qué camino de vida me invita a tomar? Configuración con Cristo, acción concreta, responsable y verificable.
— Esquema Gráfico e Infografía de la Lectio Divina
Subsidios y Temas de Reflexión del Mes A continuación, puedes descargar e imprimir las fichas de trabajo preparadas para las reuniones semanales de grupo o la meditación individual:
1️⃣ Tema 1: “Y me decía: Hijo de hombre, ponte en pie y te hablaré” (Ez 2,1)
Elaborado por el Pbro. Fernando Ibañez Gomez
Enfoque: La vocación profética ante el desierto del exilio. La presencia de Dios no aplasta, sino que pone de pie, sana los miedos y concede dignidad. Nos envía a denunciar todo lo que deshumaniza y a proclamar la esperanza.
2️⃣ Tema 2: “Yo el Señor, su Dios, rompí las coyundas de vuestro yugo y les hice caminar con la cabeza bien alta” (Lv 26,13)
Elaborado por el Pbro. José Antonio Salinas Avery.
Enfoque: El Dios del Éxodo libera de la esclavitud para devolver la libertad, la identidad y la dignidad. Un llamado a reconocer dónde sigue vivo el “Faraón” hoy y cuáles son las nuevas esclavitudes a vencer.
3️⃣ Tema 3: “A nadie le deban nada, más que el amor mutuo” (Rom 13,8)
Elaborado por. Wilson Uriel Velásquez Medrano
Enfoque: El agápe cristiano como la única deuda permanente. Quien ama al prójimo cumple la Ley. Incluye un examen de conciencia personal y pautas para realizar compromisos concretos y verificables en favor de los más vulnerables y la reconciliación comunitaria.
4️⃣ Tema 4: “Ninguno de nosotros vive para sí mismo” (Rom 14,7-13)
Elaborado por el Pbro. José Antonio Chavarría Lagos.
Enfoque: El señorío de Cristo frente al individualismo. Nadie tiene derecho a juzgar o despreciar al hermano; la dignidad humana es previa y ontológica. Un llamado a construir la paz cesando los juicios y edificando la fraternidad.
Descarga del Paquete Completo Puedes descargar el material completo en PDF a través del siguiente enlace para imprimirlo o compartirlo en tus redes sociales y grupos parroquiales.
¡Que la Santísima Virgen de Suyapa, Madre de la Palabra encarnada, nos acompañe en este Mes de la Biblia!
La Palabra de Dios, camino hacia la dignidad humana y la paz
La Conferencia Episcopal de Honduras y La Asociación de Biblistas Católicos de Honduras invita a toda la Iglesia en Honduras a vivir con alegría y profundidad el Mes de la Biblia 2026, bajo el lema:
««El justo debe ser humano» (Sab 12,19).»
El lema elegido este año nos propone acercarnos a la Sagrada Escritura desde una perspectiva profundamente humana y cristiana: la Palabra de Dios nos enseña a reconocer, respetar y defender la dignidad de toda persona, y nos impulsa a construir caminos de fraternidad y paz.
¿Por qué este lema?
La frase «el justo debe ser humano» se encuentra en el libro de la Sabiduría, dentro de una reflexión sobre la manera en que Dios ejerce su poder y su justicia.
El texto presenta a Dios como aquel que, siendo poderoso, actúa con misericordia y ofrece al ser humano la oportunidad de cambiar. Su justicia no es una justicia fría ni destructiva, sino una justicia que educa, corrige y conduce hacia el bien.
Por eso, el autor afirma que Dios enseña a su pueblo que:
««El justo debe ser humano» (Sab 12,19).»
Esta expresión encierra una enseñanza de gran actualidad. La justicia y la humanidad no pueden caminar separadas. Ser justo, desde la perspectiva bíblica, implica aprender a mirar al otro con compasión, respeto y misericordia.
La verdadera justicia no puede convertirse en indiferencia frente al sufrimiento, desprecio hacia quien piensa diferente o exclusión de quien ha cometido errores.
La Palabra de Dios nos recuerda que toda persona posee una dignidad que debe ser reconocida y respetada.
En sintonía con Magnificat Humanitas
El lema del Mes de la Biblia 2026 ha sido escogido también en sintonía con Magnificat Humanitas, poniendo de relieve la centralidad de la persona humana, su dignidad y la necesidad de promover una cultura de paz.
Esta perspectiva nos invita a redescubrir que la Biblia no es un libro alejado de nuestra realidad. La Palabra de Dios ilumina las situaciones concretas que vivimos y nos ayuda a discernir cómo responder ante los desafíos de nuestro tiempo.
En medio de una sociedad marcada por la violencia, la polarización, la indiferencia, la exclusión y tantas formas de vulneración de la dignidad humana, el mensaje bíblico adquiere una fuerza especial:
Dios nos llama a ser justos, pero también profundamente humanos.
La Sagrada Escritura nos enseña que la relación con Dios está inseparablemente vinculada con la relación con nuestros hermanos y hermanas.
Por eso, escuchar la Palabra implica también preguntarnos:
¿Cómo tratamos a los demás? ¿Reconocemos su dignidad? ¿Somos constructores de paz? ¿Nuestra fe nos hace más humanos?
La Biblia que transforma la vida
El Mes de la Biblia no pretende ser únicamente una celebración dedicada a conocer mejor los textos bíblicos. Es una oportunidad para encontrarnos con la Palabra de Dios y permitir que transforme nuestra vida personal y comunitaria.
La Biblia nos invita a pasar de la escucha a la acción.
Una comunidad que escucha la Palabra está llamada a convertirse en una comunidad que:
– reconoce la dignidad de cada persona; – promueve la fraternidad; – practica la misericordia; – rechaza toda forma de violencia y discriminación; – acompaña a quienes sufren; – busca la reconciliación; – y trabaja por la paz.
Así, el lema «El justo debe ser humano» se convierte en una invitación concreta a vivir una fe que se expresa en nuestras relaciones y en nuestro compromiso con los demás.
La Lectio Divina: escuchar, meditar y vivir
Durante este Mes de la Biblia queremos promover especialmente la Lectio Divina, como un camino privilegiado para acercarnos a la Palabra de Dios.
La Lectio Divina nos ayuda a pasar de una lectura meramente informativa a una lectura orante y transformadora.
A través de sus momentos fundamentales —Lectio, Meditatio, Oratio y Contemplatio— somos invitados a escuchar lo que Dios dice, descubrir lo que su Palabra provoca en nuestra vida, responderle en la oración y dejarnos transformar por su presencia.
Pero la experiencia no termina en la contemplación. La Palabra escuchada nos conduce necesariamente a la vida.
Por eso, podemos preguntarnos:
«¿Qué debo cambiar para ser más humano con los demás?»
«¿Qué puedo hacer para respetar y defender la dignidad de una persona concreta?»
«¿Cómo puedo ser instrumento de paz allí donde Dios me ha colocado?»
Un Mes de la Biblia para toda la comunidad
La Conferencia Episcopal de Honduras y La Asociación de Biblistas Católicos de Honduras pone a disposición de las comunidades el material preparado para acompañar este tiempo de gracia.
Invitamos a las parroquias, comunidades, movimientos, grupos pastorales, familias, catequistas, jóvenes y agentes de pastoral a aprovechar estos recursos para organizar:
encuentros bíblicos; momentos de Lectio Divina; encuentros en familia; ⛪ actividades parroquiales; círculos de estudio y reflexión; ️ espacios de oración por la paz.
Queremos que la Biblia salga de nuestras estanterías y vuelva a ocupar un lugar central en la vida de nuestras comunidades.
Una Palabra que nos hace más humanos
Celebrar el Mes de la Biblia 2026 es renovar nuestra certeza de que Dios continúa hablando hoy a su pueblo.
Su Palabra nos enseña que la justicia verdadera está acompañada por la misericordia, que la dignidad humana debe ser respetada y que la paz se construye cuando aprendemos a reconocernos como hermanos.
Por eso, el lema de este año no es solamente una frase para recordar.
Es una invitación:
««El justo debe ser humano» (Sab 12,19).»
Que este Mes de la Biblia nos ayude a escuchar más profundamente la Palabra, mirar con mayor humanidad a nuestros hermanos y comprometernos con la dignidad de toda persona y con la construcción de la paz.
Que la Palabra de Dios transforme nuestros corazones, nuestras comunidades y nuestra sociedad.
Si el domingo pasado recorrimos Tiro y Sidón acompañando a Jesús y sus obras, hoy nos encontramos en Cesarea de Filipo, que actualmente ya no existe. Ahora ese lugar se llama Banyas, un nombre que evoca de manera vaga a «Pan», el dios pagano de las aguas, de los bosques y de la fertilidad. La única huella del pasado de esta ciudad de estilo romano, construida por uno de los sucesores de Herodes. Los peregrinos que viajan a Tierra Santa pueden llegar a esta gruta, para escuchar otra palabra que fue pronunciada en este territorio por un “Hijo de Dios vivo” y que son las palabras que Cristo dirigió a Pedro y que hoy leemos en este domingo. Las palabras de Jesús se basan en tres grandes símbolos que ilustran la misión de Pedro y de la Iglesia tal como la concibió Jesús. El primero señala la buena obra de un maestro constructor, sólo sobre una roca se puede construir una casa, que sea tan fuerte para permanecer en píe ante cualquier huracán o tormenta. Pero Jesús, quiere señalar la magnitud de su casa, que es más que física, ya que a través del nuevo nombre dado a Simón hijo de Juan. Hablando en su lengua, que era el arameo, Jesús llama a Simón Kéfas que significa piedra, y que nosotros cambiamos por Pedro. El segundo símbolo es el de las llaves. Con la palabra “llave” o “llaves” nos referimos a las llaves de una casa, de un cofre precioso, de una ciudad, por que se deduce que quien tiene las llaves tiene autoridad en sentido jurídico o cultural. Y de aquí se desprende el tercer símbolo: el de atar o desatar, que tiene una connotación plenamente jurídica. Esta referencia esta dirigida pues, sin lugar a duda, a la persona de Simón que desde ahora se llama Pedro y a quien le ha dado autoridad con las llaves. Con razón a este texto se le conoce como el “Primado de Pedro”, ya que habiendo elegido Jesús a Doce Apóstoles, eligió de entre ellos a Simón-Pedro para que fuera la cabeza visible del grupo y de los que por ellos creerían en Jesús, el Señor. Él constituye a Pedro en la misma misión que le era propia: lo convierte en algo visible de unidad y de apoyo haciéndolo participar de su misión fundamental primaria y decisiva. La piedra, las llaves, el atar y desatar son los tres grandes signos de nuestra eclesiología. En verdad con este texto comprendemos que somos una Iglesia que tiene su origen en los Doce Apóstoles y en el Primado de Pedro. Es la persona de Pedro, Cristo mismo ha constituido la arquitectura de su Iglesia. El nombre de Pedro-Cefas resuena 163 veces en todo el Nuevo Testamento y de manera maravillosa resonará miles y miles de veces en las comunidades cristianas. Resuena y se dirige a la persona del Sucesor de Pedro, el Papa, quien es cabeza visible del único cuerpo de Cristo, que es su Iglesia. En fin pues, Mt 16,13-20 recuerda la voluntad explícita del propio Señor, que ha querido fundar Una, Santa y Católica Iglesia. Con este maravilloso texto único en la tradición de los Sinópticos, se da un paso en la catolicidad de muchos de nosotros que no sabemos nuestros orígenes bíblicos y la profundidad de los mismos. Haciéndonos presa fácil al mercado de las propuestas religiosas de nuestro tiempo.
Propósito para la semana: Buscaré información sobre el número de Papas en la historia y haré la lista de los últimos seis papas antes del Santo Padre León XIV.
Hoy siguiendo el capítulo 13 de Mateo volvemos a escuchar como los dos domingos anteriores el mensaje en parábolas: el tesoro escondido bajo tierra, la perla de gran valor y la red llena de peces. Escuchando o leyendo atentamente el texto comprendemos que las dos primeras parábolas tienen un único sentido, el tesoro y la perla de gran valor, tienen en la mentalidad popular y en el mundo de las leyendas, algo de extraordinario, algo de incalculable riqueza que hay encontrar para terminar con todos los problemas de la vida. Descubrir estas riquezas sería la máxima de todas las sorpresas imaginables por el ser humano. Pero hay algo más profundo en ellas, cualquier persona sería capaz de perder todo lo que tiene, incluso su alma por poseer el campo donde está el tesoro o la perla preciosa. De aquí viene entonces la maravillosa explicación: si se quiere conquistar el Reino de los cielos, es decir, entrar en vida entretejida de los valores espirituales, hay que tener la misma prontitud de decisión y la misma radicalidad de renuncia por ese valor supremo. Jesús de manera indirecta apunta a esas muchas veces en que los buscadores de tesoros como los mercaderes de piedras finas, se han cansado hasta el límite sin encontrar lo que realmente buscaban, es más, han invertido toda su vida grandes esfuerzos humanos y material y al final se han quedado con las manos vacías y el ánimos interiores enfrentados con la pena y la decepción. La tercera parábola contada por Jesús, relaciona el tema de los pescadores que durante horas navegan en el mar de Galilea, y que al final del día sacan una gran red cargada de peces. Al desembarcar pues se dedican a la tarea de sacar los peces Kasher, es decir “puros”, y los otros, los que no tienen escamas visibles prohibidos en las mesas hebreas por una norma del libro del Levítico 11,10. Tal acción de los pescadores, asemeja al día final de la historia cuando Dios haga el balance final entre los hombres, separando los que han alcanzado la perfección por su buenas obras y los que no llegaron ni siquiera a lo mínimo necesario. Cuanta enseñanza hay para nosotros, todavía hoy, en las palabras de Jesús; su manera de ver las actividades humanas y su gusto pedagógico para sacar de ellas lecciones de vida, nos siguen hoy en especial en este domingo, llamando al camino de la genuina conversión. Hay que realizar en esta vida acciones profundamente radicales para alcanzar el tesoro escondido y comprar la perla preciosa. Constatación ésta que le hizo al propio Jesús asegurar que sólo los violentos alcanzarán el Reino de Dios. Violencia tal que no se dirige en contra del prójimo y asume amenazas físicas contra la vida, sino una violencia típica de quien quiere ser mejor, de quien quiere alcanzas las promesas de Jesús, de quien quiere dejarlo todo para encontrar la verdadera vida. Aceptando claramente que sólo pueden optar por este camino quienes han encontrado a Jesús, como bien lo señala las cinco letras de la palabra pez, que desde sus orígenes tuvo un simbolismo cristiano desde los orígenes. En efecto pez en griego se dice: ictus. Desde la cual se leerá el acróstico de una bella profesión de fe: “Jesus Christóas Tehoú Uiós Soter”, “Jesucristo Hijo de Dios Salvador”. Sólo si Jesús es para nosotros el Hijo de Dios que ha venido a salvarnos, podremos entender el precio radical que hay que dar por alcanzar es salvación definitiva. Preguntas: ¿Hasta el momento que violencia me he hecho por merecer el Reino de Dios? ¿Qué estaría dispuesto a perder por ganar una vida de mejor relación con Dios?