“El Banquete de Bodas está preparado” (Mt 22) Domingo XXVIII del tiempo Ordinario

“El Banquete de Bodas está preparado” (Mt 22) Domingo XXVIII del tiempo Ordinario


Este domingo nos encontramos con esta maravillosa parábola contada por Jesús, teniendo como fondo un banquete de bodas solemne y definitivo. En realidad son dos parábolas unidas entre sí: la primera es la de los invitados al banquete y la segunda que es propia sólo de Mateo, y que refiere al traje de fiesta, símbolo de la dignidad de una persona. En la primera parábola se presenta un esquema marcado por el rechazo y la acogida. Los invitados de primer orden son estos que según el parecer del oferente no pueden faltar, pero éstos responden con indiferencia, con desprecio, se sienten molestos por tal invitación al punto que actúan con hostilidad y prepotencia. Claramente evidencia como el mensaje que Jesús trae es una invitación que ofrece el entrar a esa experiencia con Dios que bajo el símbolo de una cena-comida expresa amistad, diálogo e intimidad. Pero para el hombre superficial y egoísta le parece algo excesivo, para lo que no tiene tiempo ni interés. Pero, ¿Se suspenderá la cena por esas actitudes? ¡Claro que NO! La invitación no se apaga y se dirige a unos invitados inesperados que si aceptan entrar.  En la parábola aparece el segundo símbolo: el vestido. Nadie iría al igual que hoy, a una fiesta con el vestido inapropiado. El vestido significa dignidad, buen gusto, limpieza, honrar al que invitó, darle importancia al evento, etc. Jesús evoca ese significado para subrayar que sin cambio de hábito, es decir, sin la conversión del corazón de las costumbres pasadas, no se puede participar en el banquete que permitiría sentarse familiarmente en la presencia de Dios, para entablar comunión plena con Él. La parábola denuncia que aunque al principio todos estaban inapropiadamente vestidos, y que sólo al aceptar la invitación transformaron su andrajos en vestidos dignos de la fiesta, había uno que hizo caso omiso a lo que decía la invitación, como requisito para participar, el “vestido nuevo”, por lo que fue echado y expulsado del convite del rey. Cristo exige un vestido totalmente nuevo, no acepta poner un paño nuevo sobre el vestido viejo. En conclusión, el banquete se convierte en el símbolo de los dones generosos de Dios, de su salvación ampliamente ofrecida a todos. Dos nos abre su casa, nos prepara los alimentos más exquisitos, quiere que seamos sus comensales. Así, nuestra fe cristiana es celebración de una fiesta a la que todos están invitados.

Sembradores de la Palabra: 6 años de gracia y labor fecunda de la Asociación de Biblistas Católicos de Honduras (ABCH)

Sembradores de la Palabra: 6 años de gracia y labor fecunda de la Asociación de Biblistas Católicos de Honduras (ABCH)


En el marco de su sexto aniversario y del constante dinamismo eclesial que impulsa la animación de las Sagradas Escrituras, la Asociación de Biblistas Católicos de Honduras celebra una trayectoria de seis años de entrega pastoral, consolidándose como un motor indispensable de formación, espiritualidad y cercanía con las comunidades parroquionales.


Origen e identidad bajo el amparo de la Iglesia
Creada por iniciativa de la Conferencia Episcopal de Honduras (CEH) y vinculada de cerca al Departamento de Biblia y Catequesis, la Asociación de Biblistas Católicos de Honduras (ABCH) nació como una respuesta viva al anhelo de acercar la Palabra de Dios a cada rincón del país. Como entidad sin fines de lucro de la Iglesia Católica, su misión ha sido clara desde el primer día: promover el estudio sistemático, la oración y la vivencia del Evangelio, evitando los fundamentalismos y sembrando una fe madura y comprometida con la transformación social.


Miembros y el pulso de la comunidad: Conferencias y charlas presenciales
La riqueza más grande de la ABCH reside en su gente. Integrada por sacerdotes, consagrados, teólogos y laicos comprometidos, la asociación destaca por un pilar fundamental de su labor pastoral: el acompañamiento directo a las parroquias y comunidades eclesiales a través de conferencias, talleres y charlas formativas impartidas por sus miembros.


Estos espacios de capacitación presencial permiten que animadores de la palabra, catequistas y fieles laicos reciban herramientas hermenéuticas y espirituales adecuadas para comprender y transmitir el mensaje bíblico de manera viva en sus respectivas comunidades.


El proyecto de Lectionautas en WhatsApp: Más de 250 corazones en la Lectio Divina
En la era digital, la ABCH ha sabido ensanchar las tiendas de su misión evangelizadora. Un claro ejemplo de ello es el consolidado proyecto de Lectionautas, una vibrante comunidad digital coordinada a través de WhatsApp.


Actualmente, más de 250 miembros forman parte activa de este espacio de oración, donde reciben de manera continua orientaciones para la Lectio Divina, comentarios evangélicos dominicales y subsidios espirituales. Este grupo se ha convertido en un auténtico cenáculo virtual donde laicos de diversas latitudes meditan, comparten la fe y hacen vida los cinco pasos fundamentales de la lectura orante: leer, meditar, orar, contemplar y actuar.


Logros y frutos a lo largo de los años
En su camino aniversario, los frutos de la ABCH son palpables en la vida pastoral de Honduras:
Formación Continua y Digital: Además del acompañamiento en WhatsApp y las charlas parroquiales, la asociación ofrece recursos en línea, herramientas de Biblia en Línea y la preparación de retiros virtuales (como los tradicionales espacios de Cuaresma y Semana Santa) que trascienden fronteras geográficas.


Impacto en el Mes de la Biblia: Con el liderazgo en iniciativas nacionales —bajo lemas tan profundos como «El justo debe ser humano»—, la ABCH moviliza a parroquias enteras para vincular la Palabra con la defensa de la dignidad humana y la paz social.
Una Conciencia Profética: Los años de siembra han dado como fruto generaciones de cristianos mejor formados, capaces de leer los signos de los tiempos a la luz del Evangelio y de hallar en la Escritura un “alivio para el alma”.


Conclusión


Celebrar este aniversario de la Asociación de Biblistas Católicos de Honduras es reconocer la fidelidad de una obra inspirada por el Espíritu Santo. Desde una conferencia en una parroquia rural hasta un mensaje diario de Lectio Divina en el chat de los Lectionautas, la ABCH demuestra que la Palabra de Dios sigue viva, operante y cercana, transformando la historia de nuestro pueblo catracho.

“El Banquete de Bodas está preparado” (Mt 22) Domingo XXVIII del tiempo Ordinario

“Un hombre tenía dos hijos…” (Mt 21,28-32) XXVI TO


El comentario al evangelio de este domingo, se toma de nuevo del estilo en parábola al cual  Jesús recurre para dar su enseñanza. Hoy refiere a un padre con dos de sus hijos. Es un desarrollo de la vida familiar, toda hecha de naturalidad y sencillez; en él muchas familias podrían verse reconocidas. Todos podemos imaginarnos a dos muchachos todavía con la leche entre los dientes, encaminados a su proceso de maduración. Con la enseñanza de Jesús aparece dos tipos de obediencia: una que tiene el tono de la formalidad y la deferencia, cuidando siempre las apariencias y equilibrio de las relaciones, pero que en profundidad oculta una sutil rebelión interior. La otra es una obediencia que tiene rasgos de espontaneidad e indisciplina, pero que en realidad tiene en lo profundo una sustancia válida y ejemplar de querer ser mejor y hacerse responsable. Cristo desea advertir, que en la vida del discípulo las resistencias interiores deben quedar descubiertas para no decir “Si” cuando en verdad queremos decir “No”. La religión por apariencia es sólo vacío interior y en definitiva un nada sin sentido. Quien se encuentra en este estado debe tener, al escuchar esta Palabra, la valentía de pronunciar ese “Sí” que el Señor espera, lleno de una profunda autenticidad. Como en la parábola las resistencia a la obediencia están en todos, pero quien sabe escuchar la voz de Dios, se encamina a la madurez espiritual, a la cual apunta el evangelio de hoy. No se puede ser y tener siempre un comportamiento demasiado juvenil, cuando la llamada diría el apóstol Pablo es a dejar la leche, para pasar al alimento sólido. Atender la voz de Dios, como al padre de la parábola nos, asegura que no estaremos equivocados, mejor es hacernos violencia interior, para no dejar el  camino al que el Padre está llamando a sus hijos. La obediencia a su palabra es parte fundamental del camino hacia Él, es decir a la maduración de todas nuestras fuerzas a la auténtica y real espiritualidad de discípulos.  Cristo hoy nos invita a abrazar el camino de la madurez espiritual sofocar con fuerza las insidias del mal, que nos cobija a veces de fachada y no nos permite crecer desde el fondo del corazón. Debemos para ello mantener siempre la antorcha del amor de Dios, encendida. El propio Cristo en la línea del Siervo de Yahvé (Is 42,3), nunca apagó el pabilo que humeaba sino que simepre añadió aceite para que pudiera seguir alumbrando.

“El Banquete de Bodas está preparado” (Mt 22) Domingo XXVIII del tiempo Ordinario

¿No conviniste conmigo por un denario?  (Mt 20,1-16) XXV TO


El evangelio de este domingo, está desarrollado plenamente a través de una parábola. En ella hay dos vértices que constituyen el movimiento que lleva al significado último y profundo. El primero es la inscripción progresiva de los obreros pero con idéntico salario; el segundo está representado en cambio, por la indignación polémica de los primeros contratados. Los estudiosos han notado que generalmente en las parábolas de Jesús existen en la mayoría de casos dos polos, el acento del que brota la enseñanza viene dado del segundo término o situación. En el caso de hoy, se ve una foto de la real situación que debería estar pasando  Jesús en su vida, porque denota claramente que Él está ofreciendo su salvación a los pecadores, que en la parábola serían los últimos. Los “fariseos”, los “que se creían justos” y por lo tanto los “primeros”, se escandalizan de los obreros de la última hora, es decir, de los “últimos”, que reciben igualdad de trato que ellos que fueron los “primeros”. Y, no protestan porque quieran recibir más salario, sino por la igualdad con la que se ven tratados con aquellos a quienes ellos han considerado siempre como los últimos ante Dios. La parábola se dirige, pues, a la gente que imita con su actitud a los “murmuradores”, quienes en la Biblia vienen identificados con los que tienen poca fe, por venir del verbo “murmurar”, que tiene ese preciso significado. En resumen pues, el mensaje que Jesús advierte en su parábola refiere al escándalo que había causado o al golpe con que se sentían amenazados los que se negaban a la apertura del Reino de Dios y del Evangelio a los pecadores, a los humildes y a los últimos. Es muy probable que Cristo, en los obreros murmuradores, haya querido hacer notar los rasgos de los fariseos y del judaísmo más rígido y observante. Para éstos, la religión es semejante a una rigurosa relación económica  que se debe regular según criterios de justicia: a través dela fatiga cotidiana del cumplimiento de la Ley, el hombre gana la vida eterna. La salvación divina debe como recompensa a las obras humanas. Por lo tanto, el cristiano debe seguir el estilo del dueño de la viña, que es el propio Jesús. El no tiene esa visión economicista de que tú me das para que yo te de; Él busca amorosamente ofrecer su salvación a quienes con corazón humilde y penitente, quieran acogerla, pasando definitivamente de ser los últimos para llegar a ser los primeros, en su Reino. Jesús acoge y declara salvados a publicanos, prostitutas y pecadores, después que ellos han empleado buena parte de su jornada de la vida en el ocio, en el vicio en el mal. Bien nos serviría leer un paralelo sobre el sentido mismo del hijo que nunca salió de casa (Lc 15,29-30).
Propósito de la semana: Leeré y meditaré la parábola completa del Hijo pródigo de Lucas 15.

“El Banquete de Bodas está preparado” (Mt 22) Domingo XXVIII del tiempo Ordinario

¿Cuantas veces…? (Mt 18,21-35 – XXIV Domingo del Tiempo Ordinario)


Con el evangelio de hoy entramos a la dimensión teológica del perdón. Hoy en día se habla incluso de lo saludable que es para una persona perdonar. Siguiendo el “Discurso sobre la comunidad “ de Mt 18, hemos visto el domingo pasado la necesidad de la corrección fraterna y en este domingo se completa con la necesidad de perdonar siempre. Los textos bíblicos invitaban a conceder el perdón por lo menos tres veces, tal como Dios: “que perdona al hombre dos, tres veces” (Job 33,29). Para Pedro el superar las tres veces, por un perdón que llega hasta siete, le parecía ya suficiente, por lo que Jesús le rompe el esquema y le invita a un perdón sin límite de veces, ofreciéndole la cifra ilimitada de “setenta veces siete”.  ¿Por qué Jesús pone una cifra exagerada de veces para perdonar? La respuesta es sencilla, examinando la parábola demostrativa que sigue a la enseñanza de Jesús, podemos ver a los dos personajes: el amo y el deudor. En el primero se vislumbra la figura de Dios, que no por nada se le llama “rey”. Solamente con Dios el hombre puede contraer deudas tan desproporcionadas, porque al contrario de los hombres, el Señor es infinitamente tolerante. Sólo Dios puede soportar lo que en la lógica humana es insoportable. En el deudor estamos todos nosotros, con él podemos comprender que nuestras deudas son bagatelas microscópicas comparadas con los créditos que Dios podría manifestar sobre nosotros. Sin embargo, nosotros somos implacables, incapaces de llevar al nivel del perdón y el olvido las deudas de nuestros hermanos.  La lógica cristiana se separa así de la lógica del mundo, los que desean entrar a la comunidad de los discípulos de Cristo, tienen que abrazar esta norma de vida y santidad, en donde el derecho es superado por el perdón, en donde el equilibrio legal es superado por la misericordia. Tan fuerte fue esta enseñanza para la comunidad, que el propio Pablo años más tarde, escribiendo a la comunidad de Colosa se las recuerda: “”¡Perdonaos mutuamente! Así como el Señor os ha perdonado, así también debéis hacer vosotros” (3,13).  En efecto, si a menudo recordáramos los dones de Dios y sus muchos perdones para nosotros, encontraríamos de ridículas nuestras mezquindades y avaricias para con los hermanos.
Propósito de la semana: Examinaré con sinceridad si tengo deudas reales de perdón que debo ofrecer a alguien.