Con la llegada al trigésimo domingo del tiempo durante el año, llegamos a divisar el final de este año litúrgico, reconociendo que Cristo es el Rey del Universo. La exclamación del ciego: “¡Hijo de David!”, pone en los labios de todos el reconocimiento que ese Jesús Nazareno que le dicen que está pasando es en verdad el heredero de las profecías y promesas hechas a David, el rey ideal del Antiguo Testamento. Tras la curación física de Bartimeo, se oculta un signo más profundo y mesiánico. Evidentemente se está cumpliendo la promesa mesiánica, subrayada en los gritos del ciego: “¡Hijo de David!”. La ceguera interior es la primera en ser borrada. En efecto, Jesús ante todo evidencia la fe de este ciego abandonado a la orilla del camino y marginado por todos sus compatriotas “que lo reprendían para hacerlo callar”, Él en cambio le dice: “¡Tu fe te ha salvado!”. La reacción del ciego curado ante la acción y la palabra de Jesús despierta una disposición: “lo siguió por el camino”. Es ya el seguimiento del discípulo que sigue por el camino al maestro hacia la cruz. Tema que en la segunda parte de este Evangelio está muy presente, ya que se sucumbre literaria y teológica. Así pues, la historia de un milagro físico se convierte en la narración espiritual de una vocación a la fe y al discipulado. Quien ha sido curado por Jesús, ya no queda paralizado a merced de otros y en las más tristes y teribles lamentaciones, por el contrario, se pone de pie y se decide seguir a ese “Rey” a quien reconoce como su salvador. La celebración próxima de Cristo como nuestro rey, es la nueva oportunidad de emprender el nuevo camino, ese camino que conduce a la vida y a la disposición siempre nueva de ser un discípulo que quiere seguirlo siempre. Con esta fiesta todos escuchamos la invitación: “¡Levántate! ¡Te llama!”. Hoy como experiencia espiritual prepara tu mochila espiritual para celebrar con el alma y el corazón que Jesús debe reinar que
Celebrando el Domingo Mundial de las Naciones, recibimos con alegría este maravilloso evangelio que nos indica la vida perfecta de quienes quieran seguir a Jesús y llevarlo a los demás. Es un texto evangélico que nos señala la gran actualidad de su mensaje. Escuchamos el tercer y último anuncio de la pasión y muerte que han acompañado el viaje de Jesús hacia la ciudad de su martirio. ¿Para qué escucharlo? Es la tercera enseñanza sobre el tema dada a quienes quieran seguirlo. Seguir a Jesús significa hacer un viaje hacia la donación total, es la “vía crucis” en el sentido pleno de la expresión. Dónde el Jesús-Mesías se presenta en su misión en donación y no en la opulencia del imperio, ante el camino de “servir” y no de “ser servido”. En la comunidades cristianas, puede siempre aparecer la tentación de ponerse al lado de los que ostentan el poder para oprimir, olvidando y traicionando al propio Maestro, que optó por el camino contrario señalado ya incluso por la imagen del Siervo de Yahvé cantado por el trito-Isaías. Cuando el discípulo de Jesús que asume un cargo o una responsabilidad se convierte equivocadamente en príncipe orgulloso y egoísta, destruye la comunidad eclesial que debe estar nutrida de la sabia vital que le viene del propio Jesús a través del evangelio. Y, digo que la destruye porque la hace vivir en competencias y búsquedas mundanas por el poder, dominada por la fascinación del dinero y deseo de reconocimientos por esta generación, colocándola entonces en la lista de los “dominadores de este mundo que no conocen la sabiduría divina” (1Co 2,8). Cristo, en cambio, está entre los hombres como un siervo, dispuesto a cumplir ese gesto que en el antiguo Israel no podía ser impuesto ni siquiera a un esclavo, el lavar los pies a otra persona. “Si, por tanto, yo el Señor y Maestro, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los unos a los otros. Os he dado ejemplo, para que como yo he hecho, así lo hagáis vosotros” (Jn 13,14-15). Así pues, todos debemos sacar conclusiones de cómo debemos en el camino misionero de la Iglesia, ocupar el lugar dentro de la comunidad creyente para que como dice el Papa Francisco, nuestra predicación sea creíble.
Hoy en este nuevo domingo tenemos las implicaciones para aquellos que quieran ser discípulos de Jesús. Marcos nos señala que un hombre se acercó a Jesús con una pregunta existencial: ¿Qué tengo que hacer para alcanzar la vida eterna? Mateo en su evangelio, puntualiza que era un joven. Jesús le recuerda el decálogo en ambos evangelios, pero le muestra además el camino perfecto y seguro: “Anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo, después ven y sígueme”. La radicalidad del Maestro no apunta a una renuncia masoquista, triste y resignada, al contrario señala el triunfo sobre las fascinaciones de las cosas, y del “tener”, logrando así un desapego de estas realidades, para optar por el camino de la libertad interior y generosidad del corazón, para una plena adhesión al único Señor y Dios, que es en definitiva es el “Bueno” por excelencia. Una visión pagana de la riqueza es claramente contraria a la visión del evangelio. Miren lo que decía el poeta latino Horacio: “Hay que buscar ante todo la riqueza: la virtud viene después del dinero”. Jesús señaló en el Sermón de la montaña lo contrario: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura” (Mt 6,33). Todo apunta, entonces, en esta rica Palabra de Dios, a considerar que este es el camino para seguir a Jesús, sus discípulos deberán estar dispuestos a dejarlo todo y acompañarlo hacia Jerusalén, la ciudad en donde Él se entregará total y definitivamente, sin ninguna riqueza de apego que hubiera impedido el cumplir su misión. ¿Qué quiere en resumen Jesús? Él desea que sus discípulos use sus bienes para aliviar a los que sufren, saciar a los hambrientos, transformar la vida social. A Él no le basta el fácil camino de la pobreza, como pobreza, Él exige que el discípulo se encamine radicalmente por la vía operosa y creativa de la caridad. Éste es el camino luminoso que todos debemos seguir; ya nos lo recordará san Pablo: “Aunque repartiera todos mis bienes a los pobres y entregar mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve” (1Cor 13,3). El amor es el que nos hace verdaderos tesoros para los demás y para alcanzarlo como recompensa en los cielos.
Mes de la Biblia 2024: Un Tiempo de Encuentro con la Palabra de Dios
El Mes de la Biblia 2024 fue una celebración llena de fe, aprendizaje y unión para todas las comunidades de nuestra Asociación. A lo largo de septiembre, cada actividad reflejó el amor y el respeto que tenemos hacia las Sagradas Escrituras, ofreciendo un espacio para el crecimiento espiritual y el compromiso con la Palabra de Dios. A continuación, un resumen de las actividades más destacadas que marcaron este mes tan especial:
1. Celebración del Día de la Biblia en Comayagua
El Padre Henry lideró una emotiva celebración en Comayagua, donde la comunidad se reunió en torno a la Palabra para reflexionar sobre su importancia en la vida cristiana. Durante la jornada, se realizaron lecturas bíblicas, cánticos y una procesión que recorrió las calles, destacando la Biblia como guía para la vida cotidiana.
2. Día de la Biblia en San Juan de Ojojona
En San Juan de Ojojona, la festividad se vivió con gran fervor. Se organizó una misa especial en la que participaron fieles de todas las edades, reafirmando su compromiso con el estudio y la vivencia del mensaje bíblico. El evento también incluyó una exposición de Biblias de diferentes épocas y traducciones, lo que permitió a los asistentes comprender mejor la historia y la transmisión de las Escrituras.
3. Formación Bíblica para los Movimientos Eclesiales
La formación bíblica fue uno de los pilares de este mes, especialmente dirigida a los Movimientos Eclesiales. Durante varias sesiones, se profundizó en la interpretación de textos bíblicos y en su aplicación en la vida diaria. Estas capacitaciones fortalecieron el conocimiento de los líderes y animadores de los movimientos, quienes ahora están mejor preparados para transmitir la Palabra en sus respectivas comunidades.
4. Actividades en la Parroquia Divina Providencia
La Parroquia Divina Providencia también fue protagonista con una serie de talleres enfocados en el estudio bíblico. Se organizó un retiro espiritual centrado en el Evangelio de San Juan, que permitió a los participantes conectar más profundamente con el mensaje de Cristo y su relevancia en los tiempos actuales.
5. Clausura del Mes de la Biblia en la Parroquia Madre Dolorosa
La Parroquia Madre Dolorosa fue el escenario de la clausura oficial del Mes de la Biblia. La jornada culminó con una misa solemne y una procesión de fieles portando Biblias, como símbolo de su compromiso de llevar la Palabra de Dios a todos los rincones de la comunidad. Se hicieron presentaciones artísticas basadas en relatos bíblicos, creando un ambiente de celebración y alegría.
6. Programas en Suyapa Medios y Material para Parroquias
Durante todo el mes, Suyapa Medios fue un aliado estratégico para la difusión de programas especiales sobre la Biblia. A través de la televisión y la radio, se transmitieron charlas y reflexiones sobre diferentes pasajes de las Escrituras, llegando a una audiencia amplia y diversa. Además, se distribuyó material didáctico a las parroquias para facilitar el estudio y la reflexión sobre la Biblia, apoyando así la formación continua de los feligreses.
7. Artículos en Periódicos y Entrega de Biblias Familiares
Los medios impresos también se hicieron eco de las actividades del Mes de la Biblia. Varios periódicos publicaron artículos que resaltaban la importancia de las Escrituras en la vida de los hondureños, subrayando el impacto positivo de este mes en la fe de las comunidades. Además, en Talanga, se llevó a cabo una entrega especial de Biblias a varias familias, reforzando la tradición de transmitir la Palabra de generación en generación.
8. Curso Bíblico en la Parroquia La Medalla Milagrosa
Finalmente, en la Parroquia La Medalla Milagrosa, se impartió un curso intensivo de formación bíblica que abarcó temas clave para la comprensión de las Escrituras. Los participantes expresaron su gratitud por esta oportunidad, ya que les permitió enriquecer su vida espiritual y compartir lo aprendido con sus familias y comunidades.
Conclusión
El Mes de la Biblia 2024 fue, sin duda, un tiempo de gracia y renovación para todos los fieles. Las actividades realizadas no solo acercaron a las personas a la Palabra de Dios, sino que también fortalecieron los lazos comunitarios, promoviendo un ambiente de reflexión, estudio y oración. Agradecemos a todos los que participaron y contribuyeron para que este mes fuera un éxito. ¡Que la Palabra de Dios siga siendo luz en nuestros corazones y hogares!
Un doble milagro encontramos hoy en la narración gozosa de este domingo, la niña resucitada y la mujer curada de una grave hemorragia. Se trata de dos hijas de Israel que son objeto del poder sanador y reanimador del Señor. Las escenas son maravillosamente desarrolladas; desde la multitud aparece Jairo el padre de la niña que morirá solicitándole a Jesús su acción sanadora. Él es víctima como tantos de la tragedia humana que produce la enfermedad, es uno de los tantos infelices que rodean a Jesús, pero buscará la manera de robarle al propio Dios, esa dosis de felicidad que le hace falta. E igual, está una mujer que sale desde la misma muchedumbre, ella está con una hemorragia, que le hace sufrir físicamente y le causaba según la ley bíblica (Lv 15,25) otra grave enfermedad espiritual, la de la impureza ritual y social. Estaba, pues prohibido cualquier contacto humano con ella. Con la niña a través de un gesto y dos palabras se opera el milagro: Jesús toma de la mano a la niña y pronuncia las palabras en su lengua, el arameo popular “¡Talitá kum!” (niña a ti te lo mando levántate). Sin actos mágicos, largos rituales o enredados malabarismos de palabras o gestos, Él le devuelve la vida, llevándonos a nosotros lectores a comprender que más que el milagro mismo, hay una realidad divina en Jesús, indiscutible que debemos aceptar. Como dice el cántico de Ana, la madre de Samuel, “solamente el Señor hace morir y hace vivir” (1Sm 2,6). Con la mujer hemorroísa, aquella que era intocable por su condición de impura, por un acto mágico del tacto, queda curada, pasando así al brote pleno de la fe límpida. Por eso Jesús busca quien lo ha tocado, para manifestar la curación completa, ya que por su fe la mujer, no sólo quedará curada, sino también salvada. En efecto, Jesús llamándola tiernamente “hija”, le dice: “¡Tu fe te ha salvado, queda curada de tu enfermedad!”. Con los dos milagros de hoy, vemos como “Dios no goza de las ruinas de los vivientes, Él ha creado todo para la existencia” y no para la muerte. Jesús es ese Dios que hace renacer la salud, la alegría en una palabra la vida, para quienes por los aconteceres de la propia historia, sólo la pueden lograr a través de Él.