Mes de la Biblia 2024: Un Tiempo de Encuentro con la Palabra de Dios

Mes de la Biblia 2024: Un Tiempo de Encuentro con la Palabra de Dios

Mes de la Biblia 2024: Un Tiempo de Encuentro con la Palabra de Dios

El Mes de la Biblia 2024 fue una celebración llena de fe, aprendizaje y unión para todas las comunidades de nuestra Asociación. A lo largo de septiembre, cada actividad reflejó el amor y el respeto que tenemos hacia las Sagradas Escrituras, ofreciendo un espacio para el crecimiento espiritual y el compromiso con la Palabra de Dios. A continuación, un resumen de las actividades más destacadas que marcaron este mes tan especial:

1. Celebración del Día de la Biblia en Comayagua

El Padre Henry lideró una emotiva celebración en Comayagua, donde la comunidad se reunió en torno a la Palabra para reflexionar sobre su importancia en la vida cristiana. Durante la jornada, se realizaron lecturas bíblicas, cánticos y una procesión que recorrió las calles, destacando la Biblia como guía para la vida cotidiana.

2. Día de la Biblia en San Juan de Ojojona

En San Juan de Ojojona, la festividad se vivió con gran fervor. Se organizó una misa especial en la que participaron fieles de todas las edades, reafirmando su compromiso con el estudio y la vivencia del mensaje bíblico. El evento también incluyó una exposición de Biblias de diferentes épocas y traducciones, lo que permitió a los asistentes comprender mejor la historia y la transmisión de las Escrituras.

3. Formación Bíblica para los Movimientos Eclesiales

La formación bíblica fue uno de los pilares de este mes, especialmente dirigida a los Movimientos Eclesiales. Durante varias sesiones, se profundizó en la interpretación de textos bíblicos y en su aplicación en la vida diaria. Estas capacitaciones fortalecieron el conocimiento de los líderes y animadores de los movimientos, quienes ahora están mejor preparados para transmitir la Palabra en sus respectivas comunidades.

4. Actividades en la Parroquia Divina Providencia

La Parroquia Divina Providencia también fue protagonista con una serie de talleres enfocados en el estudio bíblico. Se organizó un retiro espiritual centrado en el Evangelio de San Juan, que permitió a los participantes conectar más profundamente con el mensaje de Cristo y su relevancia en los tiempos actuales.

5. Clausura del Mes de la Biblia en la Parroquia Madre Dolorosa

La Parroquia Madre Dolorosa fue el escenario de la clausura oficial del Mes de la Biblia. La jornada culminó con una misa solemne y una procesión de fieles portando Biblias, como símbolo de su compromiso de llevar la Palabra de Dios a todos los rincones de la comunidad. Se hicieron presentaciones artísticas basadas en relatos bíblicos, creando un ambiente de celebración y alegría.

6. Programas en Suyapa Medios y Material para Parroquias

Durante todo el mes, Suyapa Medios fue un aliado estratégico para la difusión de programas especiales sobre la Biblia. A través de la televisión y la radio, se transmitieron charlas y reflexiones sobre diferentes pasajes de las Escrituras, llegando a una audiencia amplia y diversa. Además, se distribuyó material didáctico a las parroquias para facilitar el estudio y la reflexión sobre la Biblia, apoyando así la formación continua de los feligreses.

7. Artículos en Periódicos y Entrega de Biblias Familiares

Los medios impresos también se hicieron eco de las actividades del Mes de la Biblia. Varios periódicos publicaron artículos que resaltaban la importancia de las Escrituras en la vida de los hondureños, subrayando el impacto positivo de este mes en la fe de las comunidades. Además, en Talanga, se llevó a cabo una entrega especial de Biblias a varias familias, reforzando la tradición de transmitir la Palabra de generación en generación.

8. Curso Bíblico en la Parroquia La Medalla Milagrosa

Finalmente, en la Parroquia La Medalla Milagrosa, se impartió un curso intensivo de formación bíblica que abarcó temas clave para la comprensión de las Escrituras. Los participantes expresaron su gratitud por esta oportunidad, ya que les permitió enriquecer su vida espiritual y compartir lo aprendido con sus familias y comunidades.

Conclusión

El Mes de la Biblia 2024 fue, sin duda, un tiempo de gracia y renovación para todos los fieles. Las actividades realizadas no solo acercaron a las personas a la Palabra de Dios, sino que también fortalecieron los lazos comunitarios, promoviendo un ambiente de reflexión, estudio y oración. Agradecemos a todos los que participaron y contribuyeron para que este mes fuera un éxito. ¡Que la Palabra de Dios siga siendo luz en nuestros corazones y hogares!

Tema 2: “¡Come Profeta!”

Tema 2: “¡Come Profeta!”

El segundo tema de este Mes de la Biblia, luego de haber meditado el tema del “Escucha Israel”, va referido a su sentido de que escuchar es como alimentarse, comer algo que llega a ser dulce como la miel y no se olvida. De aquí que les proponemos el siguiente texto profético:

​               “Y me dijo: «Hijo de hombre, come lo que se te ofrece; come este rollo y ve                luego a ​hablar a la casa de Israel. Yo abrí mi boca y él me hizo comer el rollo, y            me dijo: ​Hijo de hombre, aliméntate y sáciate de este rollo que yo te doy. Lo                comí y me supo dulce como la miel” (Ez 3,1-4).

               En septiembre igual para el Israel de la Biblia, una mañana se levanta la voz del sacerdote que comienza el culto con una bendición al “Señor Dios grande”, mientras todos se postran en adoración. La Palabra de Dios resuena en una solemne catequesis  comunitaria. Tres podemos decir son los verbos fundamentales que sostienen esta y toda proclamación de la Palabra. Ante todo ha que “leer” la Biblia, pero no de cualquier manera: en efecto, se habla de una lectura “a distintos tiempos”. Es necesaria, pues, una cierta programación, una didáctica, ojalá también una selección inicial (como estamos haciendo ahora). El segundo verbo es el de la “explicación del sentido”. Un antiguo aforismo afirmaba que “toda palabra de la Biblia tiene setenta rostros”. El maestro en la fe debe descubrir estos rostros, debe inspeccionar el texto en todos sus matices: el término técnico para indicar el estudio de la Biblia es “exégesis” que en griego significa “sacar afuera” todos los tesoros, toda la fuerza, toda la espiritualidad de la página bíblica.

               El tercer acto en la lectura de la Biblia es el “comprender”: el original hebreo de nuestro texto usa aquí un término sapiencial que indica la comprensión sabrosa, intensa, alimentada por la inteligencia y el corazón. En efecto, la Palabra de Dios no es una fría piedra preciosa sellada en un cofre, sino que es una realidad  viva que debe empapar la existencia árida como la lluvia fecunda hasta el desierto (Is 55,10-11). De este triple proceso que involucra el oído y el corazón brotan dos actitudes aparentemente antitéticas, pero en realidad complementarias. Por una parte, afloran a los ojos las lágrimas de la conversión: “Todo el pueblo lloraba mientras escuchaba las palabras de la ley”. Es el signo vivo del arrepentimiento, el corazón está invadido por el remordimiento el pasado con su carga de pecados se presenta a la conciencia con su peso.

               Un cuarto elemento que es la celebración. Otro gran guía de la nueva comunidad post-destierro, el gobernador Nehemías, la última Palabra de Dios nunca es la del juicio y castigo, sino la de la promesa del perdón y salvación. Y entonces los labios deben abrirse a la sonrisa, las casas deben llenarse de cantos de alegría y de banquetes festivos. De la aflicción a la fiesta, del ayuno al banquete solemne con “carnes gordas y vinos dulces”, símbolo de aquél banquete mesiánico que en Sión marcará el fin de todo llanto y de la última muerte, como había profetizado Isaías (25,6-9).

               Todo esto nos introduce a leer el texto propuesto Ez 3,1-4, texto de alto sentido vocacional, que después de leído personal o comunitariamente invita a pensar su sentido como se hacía en Israel. Para luego habiendo comprendido ahondar en lo que nos dice para el hoy de nuestra vida. Sólo así se hará dulce como la miel, tan aditiva que nos permitirá sentir el gusto de por la Palabra de Dios. Un antiguo dicho judío advertía: “Gira y vuelva a girar la Palabra de Dios porque en ella hay todo. Contémplala, envejece y consúmate en ella. No te alejes de ella porque no hay para ti suerte mejor”.

               Por último no olvides al inicio hacer un buen tiempo de invocación al Espíritu Santo, antes de leer y re-leer el texto que te proponemos. El Espíritu nos hace, pues, comprender todas las dimensione, nos hace descubrir toda la fuerza y la eficacia de la Palabra de Dios. El mes de la Biblia que tenemos por delante se extiendan para todos como un único camino y llamado para recorrerlo personal y comunitariamente, atendiendo la invitación de este mes: “¡Escucha!”. En él podemos redescubrir la pureza de este mensaje divino, liberándolo de todos los arreglos, las ignorancias, las sustituciones, excreencias habituales y mágicas, que la hacen un palabra más en un mundo lleno de discursos. Sólo te pedimos que hagas de este testo tu personal experiencia y luego llames a otros a compartirlo contigo. Recuerda es ¡La Palabra de Dios!

               Preguntas para la meditación personal y diálogo comunitario

¿Qué relación existe entre escuchar la Palabra de Dios y la invitación al profeta de comerla?

¿Tiene sabor la Palabra de Dios y a qué te sabe?

¿Tienes o has encontrado el gusto por la Palabra de Dios?

Finalmente: ¿Qué te diría el Señor a ti hoy sobre el tema de la Palabra de Dios?

Bitácora de grandes Lectionautas

“El conocimiento sabroso de Dios requiere silencio y secreto” (Guillermo de Saint-Thierry)

“Estén contentos de cuanto pueden comprender y traten de ponerlo en práctica; ¡Entonces, lo que había quedado escondido se les revelará en su espíritu” (San Macario de Jerusalén).

Frase del Papa Francisco

“La Palabra de Dios despliega la potencia del Espíritu Santo. Es una fuerza que atrae hacia Dios, como les sucedió a los jóvenes pescadores que quedaron impresionados por las palabras de Jesús”.

Tema 2: “¡Come Profeta!”

Tema 1: “¡Escucha Israel!”

Mes de la Biblia – Septiembre 2024

Escucha Israel: Yahvé nuestro Dios es el único Yahvé. Amarás a Yahvé tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Dt 6,4-5).

               Querido hermano y hermana, el tema de la primera semana del mes de la Biblia, recoge el maravilloso texto del Deuteronomio, centro de la espiritualidad del Israel que parece ya ha salido de Egipto y se prepara a tomar posesión de la Tierra Prometida una vez atravesado el largo desierto.

               El texto efectivamente es una referencia a la práctica que se tenia en Israel ya asentado en la tierra por parte de juristas, sabios y doctores de la Ley, que habiendo sacado de la misma Escritura el catálogo de 613 preceptos, sobre cuya jerarquía de valor y de importancia discutían a menudo entre los círculos profesionales de entre ellos de manera áspera y a menudo pedante, concluyen repitiendo estos versículos del Deuteronomio, como el compendio síntesis de todos los preceptos.

               Dando un salto al Evangelio de Mateo (22,34-40), vemos como Jesús ante la pregunta del doctor de la Ley, a primera vista quería seguir esta orientación ofreciendo su hipótesis de solución no sólo con este precepto, sino también agregándole el de Levítico 19,18: “¡Amarás a tu prójimo como a ti mismo!”. Convirtiéndolos en preceptos primarios en toda la lista de mandamientos de la Ley.

               Con una actitud de amor todos los mandamientos, hasta los más pequeños, se vuelven importantes porque son expresión de un amor permanente y total. Es lo que sucede, por ejemplo, en el amor de una madre: su amor materno es como una luz de fondo que se refleja sobre todos sus gestos, sea sobre el acto heroico o sobre el modesto, como la preparación por la mañana de un desayuno o de un vestido.

               Esta alma del estilo de vida cristiano queda determinado a través de un atrevido acercamiento de dos amores que son colocados en una perfecta posición de igualdad: “el segundo es semejante”, es decir, es importante como el primero. Para Cristo, la dimensión vertical (amor a Dios) y la horizontal (amor al hermano) son inseparables, se entrecruzan  y se verifican recíprocamente y construyen el “ser cristiano” total y genuino. El ser humano encuentra en el amor su unidad porque todo su ser está involucrado: “corazón”, es decir, la conciencia, “alma”, esto es, el ser vital físico e interior, pensamiento y acción, el “como a ti mismo”.

               Ahora bien, precede al mandamiento el llamado en imperativo, que se le hace a la comunidad israelita: “¡Shemá Israel!”, es decir: “¡Escucha Israel!”. La revelación bíblica es esencialmente palabra de Dios al hombre. He aquí por qué, al paso que en los misterios griegos y la gnosis oriental la relación del hombre con Dios está fundada ante todo en la visión, según la Biblia “la fe nace de la audición” (Rm 10,17).

               Todos debemos de escuchar a Dios. “¡Escucha!” grita el profeta con la autoridad de Dios (Am 3,1, Jer 7,2). “¡Escucha!”, repite el sabio en nombre de su experiencia y de su observancia de la Ley (Prov 1,8). “¡Escucha Israel!”, repite cada día el piadoso israelita para penetrarse de la voluntad de Dios. “¡Escucha!”, repite a su vez el mismo Jesús, Palabra de Dios (Mc 4,3.9).

               Pero no olvidemos que, según el sentido hebraico de la palabra verdad, escuchar, acoger la palabra de Dios no es sólo prestarle un oído atento, sino abrirle el corazón  (Hch 16,14), ponerla en práctica (Mt 16,14), en conclusión es obedecer. Tal es la obediencia de la fe que requiere la predicación oída  (Rm 1,5; 10,14 ss.).

               Preguntas para el diálogo:

  1. ¿Cuál es mi habitual manera de escuchar la Palabra de Dios?
  2. ¿Entiendo bien el significado bíblico de “Escuchar”?
  3. ¿Qué me impide una renovada manera de escuchar la Palabra de Dios?
  4. ¿En el proceso Sinodal, atiendo con gusto y ya práctico el sentido de “escucha”?

Bitácora de grandes Lectionautas:

               “Quien quiere estar siempre unido a Dios debe leer frecuentemente y escuchar          con deseo las Sagradas Escrituras, porque todo progreso viene de la lectura y la      meditación. Lo que no sabemos lo aprendemos de la lectura y lo que hemos               aprendido lo conservamos con la meditación” (Isidoro de Sevilla).

Frase de Papa Francisco:

               “La escucha corresponde al estilo humilde de Dios. Es aquella acción que                permite a Dios revelarse como Aquel que, hablando, crea al hombre a su

               imagen, y, escuchando, lo reconoce como su interlocutor. Dios ama al                hombre: por eso le dirige la Palabra, por eso “inclina el oído” para escucharlo”.

La Lectio Divina

Introducción: La Lectio Divina es una manera de acercarse a la Palabra de Dios  para que el Señor ilumine la inteligencia, haga descubrir su mensaje en su Palabra, convierta los corazones y permita dirigirse a Él formulando una oración. Para ello se siguen cinco sencillos pasos: leer, meditar, orar, contemplar y actuar.

            Oración

Ven Espíritu Santo, a cada uno de nosotros,

que deseamos descubrir el mensaje de nuestro Padre Dios,

en este momento en que nos habla por su Palabra escrita.

Ven Espíritu Santo,

ayúdanos a descubrir los planes del Padre,

en nuestras vidas

para responder como María.

Ven Espíritu Santo,

ilumínanos con tu luz,

para vivir la alegría de tu Evangelio

en una Iglesia que está en salida y es sinodal,

Haciendo así la voluntad de Dios.

Amén.

La Canción Tema será la del año pasado.

“Talitá Kum” (Mc 5,21-43 – XIII Domingo del tiempo Ordinario)

“Talitá Kum” (Mc 5,21-43 – XIII Domingo del tiempo Ordinario)



Un doble milagro encontramos hoy en la narración gozosa de este domingo, la niña resucitada y la mujer curada de una grave hemorragia. Se trata de dos hijas de Israel que son objeto del poder sanador y reanimador del Señor. Las escenas son maravillosamente desarrolladas; desde la multitud aparece Jairo el padre de la niña que morirá solicitándole a Jesús su acción sanadora. Él es víctima como tantos de la tragedia humana que produce la enfermedad, es uno de los tantos infelices que rodean a Jesús, pero buscará la manera de robarle al propio Dios, esa dosis de felicidad que le hace falta. E igual, está una mujer que sale desde la misma muchedumbre, ella está con una hemorragia, que le hace sufrir físicamente y le causaba según la ley bíblica (Lv 15,25) otra grave enfermedad espiritual, la de la impureza ritual y social. Estaba, pues prohibido cualquier contacto humano con ella.
Con la niña a través de un gesto y dos palabras se opera el milagro: Jesús toma de la mano a la niña y pronuncia las palabras en su lengua, el arameo popular “¡Talitá kum!” (niña a ti te lo mando levántate). Sin actos mágicos, largos rituales o enredados malabarismos de palabras o gestos, Él le devuelve la vida, llevándonos a nosotros lectores a comprender que más que el milagro mismo, hay una realidad divina en Jesús, indiscutible que debemos aceptar. Como dice el cántico de Ana, la madre de Samuel, “solamente el Señor hace morir y hace vivir” (1Sm 2,6). Con la mujer hemorroísa, aquella que era intocable por su condición de impura, por un acto mágico del tacto, queda curada, pasando así al brote pleno de la fe límpida. Por eso Jesús busca quien lo ha tocado, para manifestar la curación completa, ya que por su fe la mujer, no sólo quedará curada, sino también salvada. En efecto, Jesús llamándola tiernamente “hija”, le dice: “¡Tu fe te ha salvado, queda curada de tu enfermedad!”. Con los dos milagros de hoy, vemos como “Dios no goza de las ruinas de los vivientes, Él ha creado todo para la existencia” y no para la muerte. Jesús es ese Dios que hace renacer la salud, la alegría en una palabra la vida, para quienes por los aconteceres de la propia historia, sólo la pueden lograr a través de Él.

“Talitá Kum” (Mc 5,21-43 – XIII Domingo del tiempo Ordinario)

“Sin que él sepa como…” (Mc 4,26-34 – XI Domingo del Tiempo Ordinario)



En este domingo, vemos como la pedagogía de Jesús parte de la simplicidad de las cosas para hacernos comprender el dinamismo del Reino de Dios que Él anuncia.  Se comprender mejor todo, si examinamos de cerca el término griego utilizado por el evangelista Marcos. Se trata de la expresión automàtê (automáticamente, espontáneamente), con él nos queda claro que, para el caso del Reino de los cielos es Dios quien en primera persona realiza el movimiento interno, porque ya está dentro de la misma semilla, es decir, el Evangelio, semilla divina, que la providencia divina hacer crecer entre nosotros. Este Reino entonces es don gratuito de Dios, nos toca solo como veremos en la parábola colaborar ante ese gratuito regalo. Así pues, hoy estas parábolas “vegetales” tienen en el centro una doble representación que podríamos llamar de “contraste” y de “crecimiento”. De contraste porque pasa por el pensamiento de Jesús, el comparar lo silencioso e invisible de la realidad del Reino de los cielos, con la diminuta e microscópica semilla de mostaza y la pequeña semilla de trigo. Y de crecimiento, porque el triunfo de la siembra se dará sin tropiezo alguno: la espiga llena de grano ondeará hermosa hacia el sol y el árbol que ha nacido de la pequeña semilla de mostaza será tan alto como de tres metros. La finalidad fundamental de la narración es, efectivamente, la de demostrar que entre el inicio diminuto y el desenlace final, no existe un vacío sino una continuidad cargada de fuerza y vida. De la semilla de mostaza al árbol que termina, de la semilla de trigo a su espiga cargada de grano, todo es eficacia. Así el campesino puede dormir como narra Jesús- porque la semilla en si misma posee la vida y por si sola prosigue el camino de formación y generación.  En conclusión, a pesar de las dificultades y de los efímeros triunfos del mal, la meta última de la historia está en aquél árbol de la cruz, en cuyas ramas nos ampararemos todas las criaturas de Dios. Que esta certeza de fe, dada por el propio Jesús anime tu vida y tu misión, por si en el caso de hoy sentías que todo es era en vano y efímero ¡Jesús te dice que no!

“Talitá Kum” (Mc 5,21-43 – XIII Domingo del tiempo Ordinario)

“El que cumple la voluntad de Dios…” (Mc 3,20-35 – X Domingo de TO)



La primera lectura de este domingo que es del libro del Génesis en el capítulo 3, que nos narra la caída del ser humano y su desobediencia al plan originario de Dios y el Evangelio tomado de Marcos capítulo 3, contraponen a dos mujeres: la que desobedeció en el Paraíso y la que tuvo como lema y gloria el cumplir la voluntad de Dios. Ellas son: Eva y María. Cada una de ellas toma posición sincera y clara ante el proyecto de Dios, manifestado en su Palabra. Las lecturas de este Domingo del Señor, advierten que todo inició allá en el Paraíso. Engañado por el demonio, el ser humano quería y quiere ser como Dios en todo, con lo cual está olvidando su condición de creatura, su condición de finitud. Es esta la razón por la cual Dios , en el simbolismo de la caída, cuestiona: “¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?” (Gn 3,11b) y con lo cual queda claro que, el ser humano no puede sobrepasar los límites propios de su condición natural. De este libro del Génesis advertimos su cometido teológico clave para entender el Evangelio de hoy, ya que presenta la antítesis mujer-serpiente. La descendencia de la mujer para la tradición cristiana y judía, representa la lista de los justos que regresan al proyecto originario de Dios, mientras que la descendencia de la serpiente simboliza por el contrario, la oposición radical al proyecto originario de Dios.  Es por eso que las partes que podemos encontrar en el Evangelio de hoy, se ubican en esta línea de rechazo o aceptación, en este caso, al proyecto de Dios en la persona de su Mesías: Jesús de Nazaret. La primera escena presenta la reacción de ceguera y cautela por parte de los parientes carnales de Jesús que hasta dicen: “Está fuera de sí” (Mc 3,21b). En la segunda, son los escribas venidos de Jerusalén quienes encarnan la oposición radical y hasta satánica contra el proyecto de Dios en su Mesías, que incluso hasta dicen: “Está poseído por Belcebú” (Mc 3,22). La tercera escena muestra quienes son los verdaderos amigos del proyecto originario de Dios y hasta viene definido con las más maravillosas expresiones que haya pronunciado Jesús: “Quien cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.